La cerveza de los Monasterios
La razón por la que los monjes dedicaron su tiempo a la
fabricación de cerveza fue la búsqueda de una bebida alimenticia y con buen
sabor para acompañar sus comidas, que en el tiempo de la cuaresma eran mínimas.
Como la nutrición líquida no rompía las reglas de la cuaresma, la cerveza
estaba permitida. El consumo de cerveza en los monasterios alcanzó un volumen
impresionante: según las crónicas, a los monjes se les permitía tomar
Como se puede ver en muchas pinturas, los monjes con el tiempo
cogieron mucha afición a la cerveza, pero después de algún tiempo, empezaron a
fabricar cerveza no sólo para su consumo propio, sino también para su venta.
Por una pequeña tarifa se les dio el derecho de vender cerveza y los
monasterios llegaron a ser cervecerías muy florecientes. La cerveza se vendía
en la cantina del monasterio. Como los monasterios se formaron como fábricas de
cerveza, éstas llegaron a ser muy buenas y apreciadas.
Durante el Imperio de
Carlomagno…
Durante este período la elaboración de la cerveza comenzó a considerarse
como un oficio por primera vez. El emperador mandó a traer a la corte a los
mejores “fabricantes” de cerveza y la bebida comenzó a producirse en una
cervecería común por pueblo en la que los habitantes podían elaborar su propia
cerveza, aunque pagando un impuesto al señor feudal.
La bebida de los pobres
En
Finalmente, con la llegada de la noche, se ahogaban en cerveza las
fatigas de la jornada. Eduardo I de Inglaterra en el siglo XIII, estableció que
sus soldados tenían derecho a recibir un galón de cerveza al día (unos 4´5
litros al día).
Sin embargo la cerveza mantuvo un fuerte distintivo social ya que,
en campo o en la ciudad con o sin lúpulo, la cerveza siempre fue una bebida de
pobres: por su fabricación casera, por sus características alimenticias y de
sabor, por tener un precio relativamente bajo (siempre ligado al de los
cereales), pero también y sobre todo por su imagen: en la sociedad cristiana
solamente podía ser una bebida inferior al noble fruto de la vid, el vino.

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